domingo, 22 de julio de 2012

Violencia de Estado, guerra, resistencia. Por una nueva política de la izquierda - Judith Butler


Quizá sea éste el momento de distinguir entre el movimiento gay libertario, que defiende los principios de la propiedad capitalista y del individualismo, de otros movimientos sociales que valoran la libertad como parte de la lucha por la igualdad social, como el anarquismo y los proyectos de democracia radical. El movimiento queer, concebido transnacionalmente, ha tratado siempre de luchar en contra de la homofobia, la misoginia y el racismo, y ha funcionado como parte de una alianza que lucha contra la discriminación y los odios de todo tipo. En su origen, las políticas queer tuvieron como objetivo confirmar la importancia de la batalla en contra de la homofobia independientemente de cuáles fuesen la identidad y las prácticas sexuales de cada uno en particular. Pero también se trataba de señalar la importancia de la alianza, de armonizar las diversas formas que toma el ser minoritario, una lucha en contra de las condiciones de precariedad, sin tener en cuenta la “identidad”, y una batalla en contra del racismo y la exclusión social.

Mi propia filiación con lo “queer” tiene como objetivo afirmar las políticas de alianza a través de la diferencia.


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